Emma Godoy

En la segunda mitad del siglo XX una gran mujer, filósofa, escritora y humanista se preocupó por dignificar la vejez, así como la vida de esas personas llenas de historias, experiencia y sabiduría, a quienes la sociedad mexicana marginaba cada vez más.

Nació en la ciudad de Guanajuato en el estado del mismo nombre, un 25 de marzo de 1918.

En el DF estudió Lengua y Literatura en la Escuela Normal Superior, recibiéndose como maestra en esta área.

Algunos años después ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde estudió psicología, pedagogía y se doctoró en filosofía.

Una de sus pasiones era la poesía y a través de ella conoció a Margarita Michelena y Gabriela Mistral (premio Nobel de Literatura 1945), cuyo nombre verdadero curiosamente era Lucila Godoy.

Fue colaboradora en varias publicaciones, entre ellas ábside(1940) una revista cultural. También participó en El libro y el Pueblo (1963), Cuadernos de Bellas Artes (1964) y en el suplemento «México en la cultura» del periódico Novedades.

Además de sus aportaciones en revistas y radio, fue asesora de la Sociedad Mexicana de Filosofía fundada por José Vasconcelos; presidenta honoraria del Ateneo Filosófico, instituido por la Universidad Panamericana, y miembro de la Academia Internacional de Filosofía del Arte, con sede en Suiza.

Emma Godoy era una incansable luchadora a favor de las personas adultas mayores, al reflexionar sobre las etapas de la vida decía que el ser humano debía prepararse para la vejez desde sus primeros años de vida, para ser una persona activa y productiva.

Señalaba que mientras el ser humano tuviera espíritu la ancianidad dejaba de ser una amenaza para convertirse en una ardiente promesa.

Creía fervientemente en el valor de la gente adulta, consideraba su experiencia y sabiduría como una guía para las generaciones presentes, pero para lograr esa visión se tenía que educar porque un país culto y en progreso es capaz de estimular a sus ancianos y no verlos como un estorbo, pues es capaz de percibir que en ellos reside la parte sabia de la humanidad.

La filósofa falleció el 30 de julio de 1989. Sus restos estuvieron primero en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y, debido a su gran trayectoria profesional y social, en 2006 fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres, junto a la escritora Rosario Castellanos, las actrices Dolores del Río y Virginia Fábregas, y la soprano Ángela Peralta.

Esta publicación sólo es un fragmento del artículo «Emma Godoy» de la autora Natalia Arroyo Tafoll.

 

 

2 comentarios en “Emma Godoy

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s