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Jenny Lind

UN RUISEÑOR DE GRAN CORAZÓN.  (1820-1887)

La virtuosa voz de Jenny Lind enamoró a todos aquellos que la escucharon. Atrapó el corazón de Hans Christian Andersen y Felix Mendelssohn, cuyo amor por ella se convirtió en inspiración para sus obras. El empresario norteamericano P. T. Barnum la encumbró a lo más alto en una gira vertiginosa por los Estados Unidos. Pero por encima de todo, la dulce voz de la que fue conocida como “el ruiseñor sueco” escondía una personalidad generosa, la de una mujer que donó buena parte de lo que ganó actuando por Europa y América para ayudar a los más necesitados.

Johanna Maria Lind nació el 6 de octubre de 1820 en Estocolmo. Su padre, Niclas Jonas Lind, era un contable que mantuvo una relación con Anne-Marie Fellborg, una maestra divorciada que se resistía a casarse con Niclas a pesar de haberse separado de su marido. Los padres de Jenny, como la llamaban cariñosamente, se casaron cuando el exmarido de Anne-Marie falleció. La niña tenía entonces catorce años.

Desde muy pequeña, Jenny demostró un gran talento para la música, y su dulce voz fue descubierta cuando solo tenía nueve años. Jenny fue admitida en el Teatro Real Sueco donde recibió clases de canto. Un año después ya se subía a los escenarios para deleitar al público con su talento. Con doce años sufrió una crisis vocal que amenazó con truncar prematuramente su carrera pero consiguió superarla y siguió estudiando y perfeccionando su voz hasta que en 1838 actuó por primera vez en la Ópera Real de Suecia. El público cayó rendido a sus pies y Jenny Lind se convirtió en una cantante de renombre. Dos años después era admitida en la Real Academia de Música sueca y cantó para la corte de su país y de Noruega.

En 1841 se trasladó a París donde se puso bajo la tutela del barítono español Manuel García con quien permaneció dos años hasta que inició una gira por Dinamarca. El escritor danés Hans Christian Andersen quedó prendado de la voz de Jenny y se enamoró de la joven. A pesar de que su amor no fue correspondido, Jenny inspiraría algunos de los cuentos de hadas.

La carrera de Jenny Lind continuó imparable. En 1844 cantó en la ópera de Norma en Berlín y realizó una gira por Alemania y Austria donde el público se rindió a sus pies. Jenny empezó a ser conocida como “el ruiseñor sueco” y ha recibir el reconocimiento público de personalidades del mundo de la música como Robert Schumann o Felix Mendelssohn. Al parecer, Mendelssohn se enamoró de Jenny como ya lo hiciera el escritor danés, y le dedicó una ópera que no llegó a concluir. Algunos de aquellos conciertos fueron organizados para recaudar dinero para causas benéficas en las que Jenny Lind estuvo implicada toda su vida.

Jenny Lind continuó actuando para los amantes de la ópera, entre ellos grandes personajes como la familia imperial austriaca o la reina Victoria de Inglaterra. En 1849, a pesar del gran éxito de una joven Jenny que aún no había alcanzado los treinta, anunció su retirada de los escenarios. Sin que se sepan las causas de su decisión, lo cierto es que, por alguna razón también desconocida, Jenny no dejó su carrera.

Aquel mismo año, Jenny Lind conoció al empresario P. T. Barnum, un norteamericano dedicado a los negocios del espectáculo que le ofreció realizar una amplia gira por los Estados Unidos. Jenny aceptó y decidió destinar parte de las ganancias para una escuela de niñas pobres en su país natal. Durante un año, Jenny Lind enloqueció al público americano pero el ritmo de la gira y las exigencias de Barnum terminaron por romper su relación profesional. Durante la gira, se casó con el pianista Otto Goldschmidt con quien regresó a Europa en 1852. La pareja tuvo tres hijos y se estableció en Londres.

Desde su regreso, fue restringiendo sus actuaciones hasta que se retiró definitivamente en 1883, aunque no se alejó del mundo de la música. Jenny participó en la redacción de una biografía de Chopin y trabajó como maestra de canto.

Jenny Lind falleció el 2 de noviembre de 1887.

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50 Reglas de Oro

Espacio de Arpon Files

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1. Nunca saludes de mano a nadie sin ponerte de pie.
2. En una negociación, nunca hagas la primer oferta.
3. Si te confían un secreto, guárdalo.
4. Regresa con tanque lleno el auto que te prestaron.
5. Haz las cosas con pasión o mejor no las hagas.
6. Cuando saludes de mano, hazlo firme y mirando a los ojos.
7. Vive la experiencia de hacer un viaje solo.
8. Nunca rechaces una pastilla de menta, las razones son obvias.
9. Acepta consejos si quieres llegar a viejo.
10. Acércate a comer con la persona nueva en la oficina.
11. Cuando le escribas a alguien enojado, termina y vuelve a leerlo, después bórralo y hazlo de nuevo.
12. En la mesa no hables de trabajo, política o religión.
13. Se Justo, defiende a los que son abusados sin abusar.
14. Escribe tus metas y luego trabaja por ellas.
15. Defiende tu…

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Un Centenar de cosas por las que le va mejor a la mujer

Espacio de Arpon Files

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(Obviamente esto es en estricta opinión de la mujer y casi siempre tiene razón)

  1. Si no quieres trabajar, te mantiene tu marido
  2. La esperanza de vida es más larga
  3. Le puedes dar besos a tus amigas sin tener que preguntarte que pensaran
  4. Tus órganos sexuales no te controlan
  5. No te tienes que afeitar todos los días
  6. No sudas tanto
  7. Te dejan pasar primero y te abren la puerta
  8. Si tienes calor puedes usar falda
  9. No te tienes que poner corbata y saco para ir a trabajar
  10. Los hijos que tengas siempre van a ser tuyos
  11. Si tienes ganas de mear te puedes aguantar
  12. No tienes que mentirle a un chico que no te gusta
  13. Si llegas tarde del trabajo no te preguntan por que
  14. No tienes que preocuparte por la calva
  15. Con los tacones puedes ser tan alta como quieras
  16. Un par de zapatillas te dura toda la vida
  17. No…

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Sexismo en el arte? Grandes Pintoras Olvidadas

En la antigüedad, las mujeres que decidían ser artistas sólo lograban alcanzar reconocimiento a través de los hombres. Muchas ocultaban su verdadera identidad bajo nombres falsos o atribuían sus obras a sus esposos/hermanos con el fin de que fueran mostradas.

Camille Claudel, 1864 – 1943

Fue una artista francesa cuyo talento por la escultura la convirtió en una de las personalidades del mundo de las artes, aunque lamentablemente su nombre estuvo oculto tras el de su amante, Auguste Rodin.

Camille Claudel estudió artes gracias a la influencia de su padre sobre el escultor francés Alfred Boucher, quien la aceptó en la academia La Colarossi, una de las más destacadas de Paris. En la Escuela de Bellas Artes para el momento, no aceptaban mujeres.

Su trabajo más reconocido es “La Edad Madura” una increíble escultura hecha en bronce en 1899 – 1903.

Artemisia Gentileschi, 1593 – 1654

Fue una pintora italiana, hija del pintor Orazio Gentileschi quien le enseño a pintar. Su estilo estuvo inspirado por Caravaggio. En sus inicios trabajaba como asistente en el taller de su padre, puesto que desde niña demostró talento para la pintura, sobretodo la iluminación y los detalles. Firmó su primera obra a los 16 años y desde entonces creó una inmensa cantidad de pinturas típicas del caravagismo.

Su trabajo más reconocido es “Judit decapitando a Holofernes” una pintura al óleo de 1612

Leonora Carrington, 1917 – 2011

Fue una pintora surrealista inglesa nacionalizada mexicana. Estudió en la academia de arte Ozenfant e inició su carrera artística con la inspiración del pintor alemán Max Ernst, quien poco tiempo después se convirtió en su amante.  La artista llegó a tener contacto con grandes personalidades del arte como Picasso y Dalí, pero sus obras nunca fueron lo suficientemente reconocidas para considerarla parte del movimiento surrealista. Además de pintar, escribía cuentos y obras de teatro.

Su trabajo más reconocido es “Como hace el pequeño cocodrilo” una pintura al óleo de 1998.

Helen Frankenthaler, 1928 – 2011

Fue una pintora americana que seguía la corriente del ilusionismo y la abstracción. Su principal inspiración fue Jackson Pollock. Durante su carrera artística, perteneció a la Academia Estadounidense de las Artes y Letras “Royal Academy”, ganó la Medalla Nacional de las Artes por la Universidad de Connecticut y se encuentra en el paseo de la fama de la misma universidad.

Su trabajo más reconocido es “Montañas y océanos” una pintura al óleo de 1952.

Tamara de Lempicka,  1898 – 1980

Tamara de Lempicka,  1898 – 1980

Fue una artista polaca que alcanzó el reconocimiento internacional en Europa y Estados Unidos gracias a sus estilo particular de Art Deco. Fue una mujer muy culta, adoraba viajar por el mundo y aprender idiomas, se mudó a París y continuó estudiando pintura hasta convertirse en una de las máximas representantes del Art Deco. Además de ser una gran pintora, destacaba por su presencia, siempre imponente y elegante.

Su trabajo más reconocido es “Autorretrato en el Bugatti Verde” una pintura al óleo de 1925.

…Y HABLEMOS DEL TIEMPO

Un canto sutil al tiempo

Eltiempohabitado's Weblog

10Como las flores que deshace el viento
parecido al verdor que se transforma
volviéndose amarillo ese momento
que sin más al instante se deforma…

De este modo se altera la belleza
un instante herbazal, luego baldío
Nada perdura en la naturaleza
por donde pasa el sol luego es sombrío.

De igual forma marchamos por la vida
ningún instante igual, tantos colores
pero en el fondo tan descolorida
que modifica nuestros interiores. 

Y así  vivo el instante concurrente
De pasado y futuro: es mi presente.

©Julie Sopetrán

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La verdad, el tiempo y la historia de Francisco de Goya

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Emma Godoy

En la segunda mitad del siglo XX una gran mujer, filósofa, escritora y humanista se preocupó por dignificar la vejez, así como la vida de esas personas llenas de historias, experiencia y sabiduría, a quienes la sociedad mexicana marginaba cada vez más.

Nació en la ciudad de Guanajuato en el estado del mismo nombre, un 25 de marzo de 1918.

En el DF estudió Lengua y Literatura en la Escuela Normal Superior, recibiéndose como maestra en esta área.

Algunos años después ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de México, donde estudió psicología, pedagogía y se doctoró en filosofía.

Una de sus pasiones era la poesía y a través de ella conoció a Margarita Michelena y Gabriela Mistral (premio Nobel de Literatura 1945), cuyo nombre verdadero curiosamente era Lucila Godoy.

Fue colaboradora en varias publicaciones, entre ellas ábside(1940) una revista cultural. También participó en El libro y el Pueblo (1963), Cuadernos de Bellas Artes (1964) y en el suplemento “México en la cultura” del periódico Novedades.

Además de sus aportaciones en revistas y radio, fue asesora de la Sociedad Mexicana de Filosofía fundada por José Vasconcelos; presidenta honoraria del Ateneo Filosófico, instituido por la Universidad Panamericana, y miembro de la Academia Internacional de Filosofía del Arte, con sede en Suiza.

Emma Godoy era una incansable luchadora a favor de las personas adultas mayores, al reflexionar sobre las etapas de la vida decía que el ser humano debía prepararse para la vejez desde sus primeros años de vida, para ser una persona activa y productiva.

Señalaba que mientras el ser humano tuviera espíritu la ancianidad dejaba de ser una amenaza para convertirse en una ardiente promesa.

Creía fervientemente en el valor de la gente adulta, consideraba su experiencia y sabiduría como una guía para las generaciones presentes, pero para lograr esa visión se tenía que educar porque un país culto y en progreso es capaz de estimular a sus ancianos y no verlos como un estorbo, pues es capaz de percibir que en ellos reside la parte sabia de la humanidad.

La filósofa falleció el 30 de julio de 1989. Sus restos estuvieron primero en la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México y, debido a su gran trayectoria profesional y social, en 2006 fueron trasladados a la Rotonda de las Personas Ilustres, junto a la escritora Rosario Castellanos, las actrices Dolores del Río y Virginia Fábregas, y la soprano Ángela Peralta.

Esta publicación sólo es un fragmento del artículo “Emma Godoy” de la autora Natalia Arroyo Tafoll.